lunes, abril 25, 2005

Escuela de conversadores

Algunas historias tienen un protagonista en plural y eso hace más difícil al narrador afianzar el punto de vista de su relato. Más difícil resulta cuando ese protagonista, además, no es exactamente un colectivo.

Existe la tendencia a creer que el plural es un singular intensificado, que decir “nosotros” en lugar de decir “yo” supone dar mayor fuerza o mayor alcance al argumento; que el colectivo no es más que un “yo” intensificado: donde un individuo a solas no alcanza a ser escuchado, se pueden sumar esfuerzos.

Hay todo un discurso “sumatorio” en buena parte de la literatura sobre el cambio colectivo: “crear masas críticas”, “arrastrar”, “difundir”… serían conceptos habituales en esa manera de relatar acontecimientos colectivos. Es la historia de una innovación que se extiende, de un líder que concentra, de un centro que irradia.

Así, la historia de las identidades colectivas puede leerse en términos de cambio de ese centro-que-irradia; cómo bascula y se desplaza, ¿de Grecia a Roma?, ¿de la cuenca del Rhin a Londres?, ¿de Europa a Estados Unidos? Y la historia del desarrollo colectivo en términos de mayor o menor cercanía o permeabilidad a ese centro irradiador de cambio y progreso.

Es cierto que el plural puede intensificar la voz singular, pero esa es una sólo de sus cualidades. Actualmente el “yo” encuentra mejores vías de intensificación a través de medios de difusión donde esa pluralidad se disuelve finalmente en estadísticas (audiencia, ventas, voto…), sin que exista necesariamente un colectivo en el sentido clásico del término, donde se comparten propósito y cultura.

La cualidad más interesante del plural, por ser específicamente suya, más que la intensificación de la voz singular sería la disonancia, el acorde o la polifonía. Sin disonancia no existe plural, diferenciación interna. Y la capacidad para crear discursos con varias voces en tensión no puede pensarse desde el singular.

Los protagonistas de estas historias colectivas ya no son individuos sumados recitando, más o menos a compás, la misma pauta, el mismo guión ensayado. En algunas relatos los protagonistas son las relaciones, las redes de comunicación que se establecen en un colectivo, ampliando sus perspectivas, modificando su alcance y su sensibilidad.

En esos casos, el narrador se disuelve, la línea argumental deja paso a una conversación acorde o disonante que va revelando su trama. El narrador y el posible lector se encuentran más cerca de las distintas voces de una obra de teatro en la que ningún personaje refleja el discurso del autor pero entre todos crean un recorrido de tensiones, sorpresas, enfrentamientos y acuerdos.

viernes, abril 22, 2005

Carta de Nerea: Tecnicas de la inspiracion

"Con cada profesor me inicié en algo que sin ayuda hubiera sido imposible en soledad: (…). Algo muy divertido: “Todo vale con tal de que esté escrito”, esa manga ancha, esa provocación a la escritura, es, desde luego, la mejor inspiración. Hubo ejercicios muy interesantes (…), pero en general, he aprendido lo más valioso de escribir: soltar la mano. Que la mano tiembla y ahí hay palabras, pues ¡hala! a darle cancha, luego ya vendrá la ordenación, la corrección, la censura, el regárselo al carnicero o presentarlo para un Planeta... Pero primero liberar los dedos, tocar de oídas y luego ir encontrando partituras... Todo eso lo aprendí en tu clase, y además ya tengo claro quiénes son los enemigos de la promesa. En tus clases lo pasé muy bien, eran las más libres y menos dirigidas, y pude reírme con los compañeros, liberar tensiones diurnas, y soltar la imaginación más de la cuenta." Nerea Serrano.


Respuesta: Recibida carta y leída. Parece una buena síntesis (…) de las horas que hemos pasado (a veces trabajado) juntos. Al menos creo leer una coincidencia en los propósitos. Si has sentido lo que dices, puedo darme por satisfecho. Creo que uno de los grandes descubrimientos de todo escritor, que se va haciendo poco a poco y por sorpresa (al mismo tiempo) es el hecho de que la literatura se escribe, de manera impersonal; parece que el lenguaje, con nuestra colaboración, se recrease (no en sí mismo) si no a sí mismo con cada relato o poema. Ese contacto o esa percepción de lo misterioso (o milagroso) en literatura suele recibir el nombre de "inspiración". Lo que no podía sospechar es que hubiera técnicas para eso.

Nota para Alvaro: ¿una madurez incomoda?

Nos hacemos mayores. Los achaques tienen distintos nombres, colores distintos; pero entre mis amistades el que no ha tenido un amago de infarto ha sufrido un tumor, una diabetes sobrevenida o una depresión. Hay un momento en que se deja de crecer, uno deja de sentirse cada vez más alto, fuerte y atractivo, los huesos se asientan, la cadera se ensancha; el cuerpo de acomoda a un metabolismo nuevo donde lo que se busca ya no es más altura o más fuerza, sino más claridad, tal vez; más resistencia, o mayor profundidad en la mirada. Y después de esa madurez, una cierta decadencia en que se descubren límites y fronteras que se buscaban romper de joven y con el tiempo se aprenden a respetar y amar.

Nadie miente. Estás cambiando. Aunque por dentro sigas viéndote con ojos de adolescente. Tal vez nos han hecho creer en formas de belleza que tienen que ver con la fuerza y la juventud. ¿Cierto? ¿No hay belleza en la dulzura y la sabiduría de los viejos (cuando la alcanzan)? Y una manera de no alcanzar esa dulzura y esa sabiduría es quedarse apegado a la juventud.

Una juventud que, como cuentas, has vivido con intensidad. Esa ha sido tu experiencia. Y esa vida la llevas contigo donde quiera que vayas. No te hace falta nostalgia. Mejor disfrutar las cosas tal como llegan en el presente, con un sabor más intenso, un ritmo más reposado, con una gordura que no es gordura sino ensanchamiento y ampliación: el cuerpo se asienta en la tierra. Como si hubiera llegado el verano.

martes, abril 19, 2005

Relatos sobre la mentira

Todo relato es sobre la mentira (es una de esas frases que lo mismo quedan bien que resultan falsas). Lo cierto es que siempre tuve la impresión de que el hecho de que Gregorio Samsa se despertase una mañana convertido en escarabajo no era del todo cierto. Pero nunca se lo conté a mis padres para no decepcionarles.

Relatos sobre la mentira: El gato con botas; Pedro y el lobo (una en positivo, otra en negativo)
Novelas sobre el secreto: "El confidente secreto" (o algo así, no sé como lo habrán traducido) de Joseph Conrad
Novela sobre traición, celos y ocultación: "El encuentro" de Sandor Marai
La mentira como falta moral: "Pinocho" de Collodi
Relato breve sobre la mentira: el segundo del libro "Pendiente" de Recaredo Veredas.
Relato brevísimo sobre la mentira: "Psicología" de Katherine Mansfield.
Javier Marías tiene una novela sobre el secreto, no recuerdo si es "Todas las almas".
Una novela, más sobre la culpa que sobre la mentira, sería "El héroe de las mansardas de Mansard", de Alvaro Pombo.
Iris Murdoch tiene varias sobre la mentira, que recuerde a bote pronto: "Henry y Cato", "La máquina del amor sagrado y profano" y "El príncipe negro" (al menos esta última sobre el autoengaño). Siempre se pueden leer sinopsis de lo que se encuentre publicado en su caso.
También "El talento de Mr. Ripley" de Patricia Higsmith hace un tratamiento interesante de la mentira como espiral destructiva.
Y "Alicia en el país de las maravillas" de Lewis Carroll, de la mentira como juego.
También puede leerse "En busca del tiempo perdido" como una novela, si no sobre la mentira, al menos sobre la falsedad de nuestras percepciones, especialmente los capítulos donde se centra en la relación con Albertine. Aunque un resumen de toda la obra puede leerse en el primer tomo, en la relación del Swan con Odette. Es la mentira como condición para el amor.
Y también, no exactamente sobre la mentira, sino sobre la ironía de las apariencias está, por supuesto, el "Lazarillo de Tormes" (nunca recuerdo el segundo apellido de su autor).

No se me ocurre más. De verdad que, al menos en esta nota, he sido sincero.


P.S.: Recuerdo una escritora que hizo una novela sobre la mentira. Nunca la leí. Después me confesó que era mentira.

jueves, abril 14, 2005

La inspiracion en los diccionarios

Pregunta: Por cierto, me ha gustado la propuesta de trabajar con Diccionario los campos semánticos. Me resulta curioso que se me haga tan evidente y tan nuevo a la vez.

Respuesta: Es una propuesta vieja. El diccionario de Casares tiene toda una parte de correspondencias que él llama "ideológicas", o sea, cognitivas, y que mi madre usaba para resolver crucigramas. Ha sido muy útil en los comienzos como traductor para encontrar la palabra adecuada que no era exactamente la que figuraba en el diccionario bilingüe.

La idea de campo semántico creo que es un poco más amplia en la medida en que permite reconocer en los mapas lingüísticos conexiones, no sólo cognitivas sino emocionales y por tanto, en ocasiones, extremadamente particulares o personales (como demostraría el surrealismo a partir del uso literario de la técnica de la asociación libre del psicoanálisis). Pero el diccionario permite contrastar las propias conexiones y asociaciones entre palabras con otras más estructuradas. Así puede servir como fuente de inspiración.

martes, abril 12, 2005

La originalidad

Da la impresión de que surgen dos líneas de fuerza: la originalidad como ruptura con lo anterior (con o sin una idea de "progreso" soterrada), la originalidad como "choque" frente a la percepción habitual del interlocutor. Y, enfrente o como algo distinto, la originalidad como estilo o arte "originario", genuino, capaz de expresar con mínimas barreras un estilo o una perspectiva personal.

La primera versión de originalidad quizá sea más juvenil, supone un reto, un esfuerzo, una renovación, aunque sea a costa de falsear el propio espíritu que bien podría ser más conservador y tradicional. La segunda concepción de lo original como cercano o relativo al origen, parece más enraizada en la manera de ser del autor en la creación como algo que emerge desde una perspectiva propia, más comprensible desde la vida del autor que desde un análisis formal de la sucesión de estilos en una época concreta.

sábado, abril 09, 2005

Diccionarios

Mejor que un diccionario de sinónimos puede servir la parte inicial del Diccionario Ideológico de Casares, que más que sinónimos establece relaciones entre campos semánticos. Muy útil para traducciones y para dar variedad a los textos. Es un volumen grueso, para trabajar en casa, nunca cuando se escribe; sólo cuando se corrigen textos.

El María Moliner es una delicia para investigar, para profundizar y dejarse llevar por los distintos sabores de cualquier palabra en español.

El Breve Diccionario Etimológico de Corominas también sirve para estudiar y sorprenderse con la procedencia de las palabras que revelan, a través de su origen, dimensiones nuevas.

Lo más útil es un diccionario que pueda llevarse junto a la nalga izquierda, en el bolsillo de atrás del pantalón y que pueda usarse cuando uno anota servilletas en los bares y en los márgenes de la publicidad que reparten en las calles.