sábado, junio 28, 2008
martes, junio 10, 2008
¿Crisis? ¿Qué hacer?
En su comentario, Vicent, resume la actitud ante la crisis en dos ideas:
a) crear valor
b) aprovechar oportunidades para el cambio
En este caso hablamos de una crisis global, tal vez la primera de estas dimensiones; una crisis desatada por el control de las viejas energías y la liberación del capital de los poderes políticos nacionales. ¿Qué hacer?
¿Cómo crear valor?
1. Produciendo menos cantidades e incrementando la variedad, desespecializándose: diversificando productos e integrando el proceso horizontalmente.
2. Servir lotes mínimos bajo pedido en tiempos mínimos (just in time)
3. Centrarse en mercados locales: reducir costes de transporte.
y 4. Crear 'conectores TIC' de confianza que permitan incrementar el uso de las comunicaciones, crear entornos transparentes y mecanismos que aporten confianza: mercados en internet con servicios de asesoramiento y arbitraje con el aval de instituciones 'de cercanía', que garanticen su interconexión y su capilaridad: municipios, sindicatos, asociaciones de empresarios o de consumidores, cámaras de comercio, cooperativas de segundo grado, etc..
Como consecuencia: reducción intermediarios; y disminución de la dependencia de las grandes distribuidoras (para lo que debiera hacerse alguna campaña ciudadana explicando sus estrategias y su capacidad para hacer 'dumping'. De hecho, bastaría con explicar este concepto y poner 'ejemplos de barrio'.
Aunque no se trata de competir con las multinacionales; pero sí de establecer un 'colchón protector' para la población menos interesada en vestir de marca y ser famosa.
En otras palabras, la estrategia sería 'mallar la red', multiplicar las opciones y atender mayor número de servicios para clientes cercanos que reduzcan significativamente los costes de transporte y contribuyan a crear relaciones de confianza (las únicas que permiten apostar por un futuro común).
¿Hace falta un cambio de mentalidad global?
Bastaría con una 'minoría activa', un grupo con masa crítica suficiente para crear un modelo de producción-distribución-consumo de dimensiones medias (en torno a diez mil habitantes), que sea capaz de 'renovar' los viejos sistemas de distribución cooperativa o 'economatos'.
Es importante comprender que cualquier 'movilización paralizadora' empeora las condiciones de los vecinos en los que podemos apoyarnos. Para emanciparse de los efectos nocivos del capital internacional hay que apoyarse en capitales locales. Se empiezan a desarrollar iniciativas de 'crédito cooperativo', que podrían desarrollarse como 'bancos cooperativos'.
¿Y en la escuela? Esta crisis supone una buena oportunidad para una comprensión sistémica tanto de la economía como de las redes sociales.
Pero también una ocasión inmejorable para ensayar proyectos en red, modular mensajes de transparencia y confianza, crear escenarios y, sobre todo, aprender a concretar en acciones, productos y servicios concretos el esfuerzo de cada uno de estos proyectos de 'transformación'.
Y 'ojo': crisis no siempre es 'oportunidad'. Es cierto que, con suerte, puede dar lugar a una transformación social, pero también a tensiones, rigideces, desertización y abandono; o un mero cambio sustitutivo que derive a la larga en desconfianza y diáspora. De nuevo 'el hombre sin atributos', el 'moderno líquido', sin raíces, a merced de corrientes de un capital emancipado sin nombre ni apellidos… sin responsabilidad al fin sobre los humanos que lo sostienen.
a) crear valor
b) aprovechar oportunidades para el cambio
En este caso hablamos de una crisis global, tal vez la primera de estas dimensiones; una crisis desatada por el control de las viejas energías y la liberación del capital de los poderes políticos nacionales. ¿Qué hacer?
¿Cómo crear valor?
1. Produciendo menos cantidades e incrementando la variedad, desespecializándose: diversificando productos e integrando el proceso horizontalmente.
2. Servir lotes mínimos bajo pedido en tiempos mínimos (just in time)
3. Centrarse en mercados locales: reducir costes de transporte.
y 4. Crear 'conectores TIC' de confianza que permitan incrementar el uso de las comunicaciones, crear entornos transparentes y mecanismos que aporten confianza: mercados en internet con servicios de asesoramiento y arbitraje con el aval de instituciones 'de cercanía', que garanticen su interconexión y su capilaridad: municipios, sindicatos, asociaciones de empresarios o de consumidores, cámaras de comercio, cooperativas de segundo grado, etc..
Como consecuencia: reducción intermediarios; y disminución de la dependencia de las grandes distribuidoras (para lo que debiera hacerse alguna campaña ciudadana explicando sus estrategias y su capacidad para hacer 'dumping'. De hecho, bastaría con explicar este concepto y poner 'ejemplos de barrio'.
Aunque no se trata de competir con las multinacionales; pero sí de establecer un 'colchón protector' para la población menos interesada en vestir de marca y ser famosa.
En otras palabras, la estrategia sería 'mallar la red', multiplicar las opciones y atender mayor número de servicios para clientes cercanos que reduzcan significativamente los costes de transporte y contribuyan a crear relaciones de confianza (las únicas que permiten apostar por un futuro común).
¿Hace falta un cambio de mentalidad global?
Bastaría con una 'minoría activa', un grupo con masa crítica suficiente para crear un modelo de producción-distribución-consumo de dimensiones medias (en torno a diez mil habitantes), que sea capaz de 'renovar' los viejos sistemas de distribución cooperativa o 'economatos'.
Es importante comprender que cualquier 'movilización paralizadora' empeora las condiciones de los vecinos en los que podemos apoyarnos. Para emanciparse de los efectos nocivos del capital internacional hay que apoyarse en capitales locales. Se empiezan a desarrollar iniciativas de 'crédito cooperativo', que podrían desarrollarse como 'bancos cooperativos'.
¿Y en la escuela? Esta crisis supone una buena oportunidad para una comprensión sistémica tanto de la economía como de las redes sociales.
Pero también una ocasión inmejorable para ensayar proyectos en red, modular mensajes de transparencia y confianza, crear escenarios y, sobre todo, aprender a concretar en acciones, productos y servicios concretos el esfuerzo de cada uno de estos proyectos de 'transformación'.
Y 'ojo': crisis no siempre es 'oportunidad'. Es cierto que, con suerte, puede dar lugar a una transformación social, pero también a tensiones, rigideces, desertización y abandono; o un mero cambio sustitutivo que derive a la larga en desconfianza y diáspora. De nuevo 'el hombre sin atributos', el 'moderno líquido', sin raíces, a merced de corrientes de un capital emancipado sin nombre ni apellidos… sin responsabilidad al fin sobre los humanos que lo sostienen.
domingo, junio 08, 2008
Movilizarse para paralizar: paradojas en la práctica
El combustible sube y los trabajadores que 'dependen' del combustible se movilizan: pescadores, agricultores, ganaderos, transportistas, (hasta el momento)…
Se movilizan para paralizar la distribución, para paralizar las actividades del resto de trabajadores que dependen de ellos… 'Pasa la bola', parecen decir, '…que si nos fastidiamos nosotros, también se fastidiará el resto.'
No se movilizan para cambiar el sistema de producción, para disminuir su dependencia de combustibles gestionados por oligopolios internacionales, fuera de su alcance.
Tampoco se movilizan para acortar la distribución y dirigirse directamente a los puntos de venta (sería tan fácil ahora a través de internet).
Se movilizan para que los viejos medios les hagan fotos, sin ver que ninguno de los propietarios de los grandes grupos está interesado. Les preocupa más no salir en las 500 grandes fortunas de Forbes, de las que 'se han caído'. Era un negocio del siglo XX, al que Hitler y Castro sacaron tan buen partido, además de los cuatro cantantes que se reparten las listas de éxitos. Pero están heridos de muerte. Quedarán como un recuerdo; igual que los teatros del arte y los circos medievales.
Ojalá tengan suerte… pero para cuándo los trabajadores dejarán de jugar 'en defensa' de sus derechos para mirar el futuro y diseñar un programa de máximos: emancipación (empowerment), autonomía, estrategias de cara al futuro.
¿Qué futuro desean los trabajadores que se movilizan para paralizarnos? Ojalá pudiéramos escucharlos, para que ellos a su vez puedan escuchar su propia voz.
Se movilizan para paralizar la distribución, para paralizar las actividades del resto de trabajadores que dependen de ellos… 'Pasa la bola', parecen decir, '…que si nos fastidiamos nosotros, también se fastidiará el resto.'
No se movilizan para cambiar el sistema de producción, para disminuir su dependencia de combustibles gestionados por oligopolios internacionales, fuera de su alcance.
Tampoco se movilizan para acortar la distribución y dirigirse directamente a los puntos de venta (sería tan fácil ahora a través de internet).
Se movilizan para que los viejos medios les hagan fotos, sin ver que ninguno de los propietarios de los grandes grupos está interesado. Les preocupa más no salir en las 500 grandes fortunas de Forbes, de las que 'se han caído'. Era un negocio del siglo XX, al que Hitler y Castro sacaron tan buen partido, además de los cuatro cantantes que se reparten las listas de éxitos. Pero están heridos de muerte. Quedarán como un recuerdo; igual que los teatros del arte y los circos medievales.
Ojalá tengan suerte… pero para cuándo los trabajadores dejarán de jugar 'en defensa' de sus derechos para mirar el futuro y diseñar un programa de máximos: emancipación (empowerment), autonomía, estrategias de cara al futuro.
¿Qué futuro desean los trabajadores que se movilizan para paralizarnos? Ojalá pudiéramos escucharlos, para que ellos a su vez puedan escuchar su propia voz.
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